El Ministerio de Sanidad ha aprobado el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud 2026.
Según el Instituto de Salud Carlos III, que tomó como referencia los datos entre 2000 y 2009, el riesgo de mortalidad ante una ola de calor epidemiológica se incrementa entre un 9,1% y un 10,7% por cada grado que la temperatura aumente por encima del umbral de impacto en la salud. Así, cada día que hay una ola de calor la mortalidad se incrementa hasta la preocupante cifra de una media de 3 muertes al día.
El objetivo de este plan es reducir el preocupante impacto de las elevadas temperaturas sobre la salud de la población.
Para su consecución se necesita:
Este Plan proporciona información sobre los efectos de las olas de calor en la salud y los niveles de riesgo diarios por ola de calor.
Está activo desde el 16 de mayo hasta el 30 de septiembre de 2026, y durante este tiempo permite coordinar las instituciones de la Administración del Estado implicadas. También sugiere acciones para la prevención y el control que pueden llevar a cabo las Comunidades y Ciudades Autónomas, así como la Administración Local, según el nivel de riesgo que supongan las temperaturas.
Se establecen cuatro niveles de riesgo: “Nivel 0” (ausencia de riesgo), representado con el color verde; “Nivel 1” (bajo riesgo), representado con el color amarillo; “Nivel 2” (riesgo medio), representado con el color naranja; y “Nivel 3” (alto riesgo), representado con el color rojo.
Otra funcionalidad del plan es que, gracias a los resultados de la monitorización de la mortalidad obtenidos en los años anteriores en los que el plan estuvo activo, se pueden identificar excesos de mortalidad antes de que esta supere los umbrales de riesgo por altas temperatura.
Así, este verano, también se activarán mecanismos que den señales de alerta ante un exceso de mortalidad asociado a olas de calor epidemiológicas.
El Plan Nacional se encuentra desagregado para 182 zonas de meteosalud, es decir, zonas de predicción meteorológica con similares climatologías de Fenómenos Meteorológicos Adversos (FMA) definidas por la AEMET.
El plan señala que hay grupos que son especialmente vulnerables a las altas temperaturas: la población infantil (menores de 4 años) y las personas mayores (mayores de 65 años), junto a las embarazadas y los pacientes con enfermedades crónicas, cardiovasculares, respiratorias y mentales. Además, desde una perspectiva social, la marginación, el aislamiento, la dependencia, la discapacidad y las condiciones de habitabilidad de las personas con menos recursos, vuelven más sensibles a las personas ante una ola de calor epidemiológica.
